Descubriendo la Centolla: Un Manjar Patagónico


¡Hola aventureros! En esta entrada, quiero compartir con ustedes una de las experiencias de nuestro viaje a la Patagonia: ¡la centolla! Este manjar marino no solo nos sorprendió por su sabor, sino también por su historia y la frescura con la que lo probamos. Así que, acompáñenme a descubrir más sobre este increíble platillo.

Una Delicia Patagónica:
La centolla, conocida científicamente como Lithodes santolla, es un crustáceo gigante que habita en las aguas frías de la Patagonia, tanto en Chile como en Argentina. Su carne es suave, dulce y de un sabor tan único que ha sido apreciado por las comunidades locales durante siglos.

Nuestra Experiencia en Punta Arenas:
Durante nuestro viaje, decidimos visitar el Mercado Municipal de Punta Arenas, famoso por sus mariscos frescos. Aquí, tuvimos la oportunidad de probar la centolla en su máxima expresión: ¡fresca y deliciosa! Comenzamos con una centolla acompañada de una ensalada sencilla, y déjenme decirles que fue una experiencia culinaria increíble. La carne de la centolla se desmenuzaba fácilmente y se mezclaba perfectamente con la frescura de la ensalada, creando un plato ligero y refrescante.

Posteriormente, nos atrevimos a pedir un plato combinado de mariscos, donde la centolla también estaba presente. Aunque todos los mariscos eran deliciosos, seguimos comentando que la centolla con ensalada fue nuestra mejor experiencia.

Un Poco de Historia:
La centolla no es solo deliciosa, también tiene una historia fascinante. Los pueblos originarios de la Patagonia, como los Yámanas y los Kawésqar, ya la consumían mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos. Estos pueblos tenían técnicas especiales para recolectar y preparar este crustáceo, y esas tradiciones se han mantenido vivas hasta hoy.


Si alguna vez tienen la oportunidad de visitar la Patagonia, no pueden dejar de probar la centolla. Ya sea en una ensalada fresca o como parte de un plato de mariscos, este manjar marino es una experiencia que no se pueden perder. Y si tienen la suerte de encontrarla fresca en un mercado local, ¡no duden en probarla!

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